Este es un plato muy indicado para gente dura de oído, ya que como dice el refrán: “De lo que se come… se caga”, o era: “De lo que se come se cría”; bueno sea como fuere es de fácil preparación, si se consiguen los ingredientes, claro está. Es un bocado apreciadísimo por los paladares más exquisitos y remilgaos. Como bien sabido es, las orejas de palomo, pese a tener un alto contenido en plomo, sobretodo si es un palomo de caza, es de fácil digestión, muy nutritivo, y al tener pocas calorías es ideal para gente que quiera quitarse unos kilos de encima, bueno más que de encima, de los laos.

Ingredientes:
Dos pares de orejas de palomo.
Unas hojas de baladre rancio.
Vinagre a manta.
Sein.

Preparación:
Se buscan dos pares de orejas de palomo, a ser posible que no tengan sabañones. Se les quita la cera, si la tuvieran o tuviesen, y se sofríen en vinagre a manta, si es invierno; si es verano se puede sofreír en vinagre a sábana. Cuando se doren, se sacan y se extienden en el pollo de la cocina hasta que se plateen, momento en el que se añaden las hojas de baladre rancio, las cuales hemos hecho fosfatina en el mortero. Se espolvorean sobre la orejas y seguidamente se embadurnan bien en sein, dejándolas reposar en una orza bien tapada y fuera del alcance de la moscarda, los vecinos y parientes revientaorzas. Hay que tener precaución al pringarlas con sein, pues si nos pasamos pueden llegar a repetirse, aunque si se repite, es por que han salido buenas.