¡¡¡NO A LA DESAPARICIÓN DE LAS CAJAS RURALES DE CASAS IBAÑEZ, VILLAMALEA Y MOTA DEL CUERVO!!!

Siempre nos han pregonado que la competencia beneficia al consumidor, si esto es cierto ¿Por que cada vez hay menos cajas rurales o de ahorro, menos bancos, menos empresas…?

Cada vez hay más en menos manos. Dicen que las minorías son aplastadas y silenciadas por las mayorías, pero en cuanto al poder que da la acumulación de riqueza esto no se cumple. Es la minoría la que explota a una inmensa mayoría y bien saben que cuantas menos empresas hay, mas fácil es controlar el mercado.

Ahora les está tocando el turno a las Cajas, unas entidades cuyas ganancias se deben destinar a fines sociales, lo cual siempre beneficia a todos y especialmente a los más desfavorecidos; aun sabiendo esto preferimos apostar por los bancos, entidades privadas cuya rentabilidad se destina únicamente a ser repartida entre sus accionistas, que por cierto siempre son los mismos. Pese a ser conocedores de todo esto estamos dejando que las últimas Cajas Rurales de La Manchuela, y de toda España, sean tragadas por entidades más grandes que a su vez serán fagocitadas por otras, hasta que al final llegue el tiburón de turno y las  engulla todas de un bocado.

Lo increíble es que estas Cajas Rurales siendo entidades de crédito solventes, que no especulan en bolsa, ni blanquean dinero en paraísos fiscales, deberían ser protegidas y motivo de emulación, pero molestan a los que manejan el cotarro y quieren que desaparezcan para que nadie recuerde que además de los bancos hay otra formula crediticia, y segundo para hacernos pasar a todos por el aro.

Hasta el mismo Banco de España está minándolas haciéndoles la vida imposible para que acaben tirando la toalla. Es una vergüenza que traten de convencernos que es lo mejor para todos ya que son tiempos difíciles. Me gustaría preguntar a nuestros padres y abuelos si los tiempos en que se crearon las Cajas eran mejores que los actuales. El mundo rural estaba olvidado, empobrecido y gracias a las Cajas Rurales levantó la cabeza; sus fundadores lucharon por crearlas en beneficios de todos y no sólo de unos cuantos. Estamos obligados a conservarlas por ellos, por nosotros y sobretodo por los que vienen detrás. No debemos olvidar que las Cajas Rurales dan créditos a las personas a las que los bancos ni se dignan a escuchar.

Si desaparecen perderemos muchos y ganarán los de siempre.

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