Hay cosas que nacen con un buen fin, pero con el paso del tiempo van degenerando y corrompiendo todo lo que tocan. Uno de estos ejemplos es La Bolsa, convertida en un casino donde los que más tienen más pueden ganar, ya que saben de antemano las cartas que van a salir; no se puede ganar tanto en tan poco tiempo. Antes era capaz de arruinar una empresa solvente y enriquecer a otra que no vendía más que humo, pero la avaricia no tiene límites, y si al principio sólo afectaba a entidades mercantiles, ahora puede demoler países enteros. La crisis sigue galopando a sus anchas por el mundo; continúan asustándonos con las caídas de La Bolsa, nos cuentan que se están perdiendo millones y millones de euros de un día para otro, pero si alguien los pierde…. alguien los ganará.

¿Cuándo sabremos dónde van a parar todos esos millones de euros?

Es hora de que caigan las máscaras, dejar de culpar a compañías, corporaciones, instituciones y a los mercenarios que trabajan para el capitalismo más radical, debemos saber quién se esconde tras ellos, pongamos caras y nombres propios a los especuladores; que se sepa quién es quién en esta tragicomedia en la que estamos envueltos.

Un comentario en “La Bolsa”

  1. Alfonso G, Rodenas Dice :

    pues si, esos hijos de satanas tienen nombre y cara y familias y se sienten por encima del bien y del mal. Hacen falta guillotinas en cada esquina. Temor de Dios a estos cabrones satanistas!

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