A Obama le han dado el premio Nobel de la Paz, no sé si será una errata o una falta ortográfica, y lo que le han dado es el premio NOVEL, por llevar tan poco tiempo en su cargo. No me explico como otorgan tal galardón al presidente del país que más guerras y conflictos tiene desplegados en el mundo, quizás sea para animarle y que más que “luchar” por la paz “trabaje” para conseguirla. Siguiendo este antecedente creo que los organizadores de los premios deberían dar para el próximo año el Nobel de Economía, de forma compartida, a los paraísos fiscales y al F.M.I. por su buen hacer en temas económicos.

Con todo lo que ha pasado y aún continua pasando es una vergüenza que los paraísos fiscales sigan operando a todo gas, mientras las economías domésticas están bajo mínimos. A la gran mayoría de mortales para llegar al paraíso tenemos que ganarnos el cielo, para los que más tienen, el paraíso lo encuentran en cualquiera de los más de medio centenar de lugares terrenales donde uno puede reírse, sin miedo a ser condenado, de todos los estómagos vacíos del resto del mundo, lavando su dinero con las lágrimas de los más pobres.

Nos hemos quedado sin Olimpiadas, lo principal es SABER PERDER…., saber perder todo el dinero que se ha invertido en la candidatura madrileña. Creo que hubiera sido más rentable haber invertido ese capital en el deporte base. Más de uno estaba frotándose las manos, haciendo las cuentas de la lechera con las comisiones y chanchullos que veían venir. “Tengo una corazonada”, como se empeñen, que diga nos empeñen, lo conseguirán.

A perro flaco todo son sinvergüenzas, y en estos momentos de crisis empiezan a destaparse solo algunos de los desmanes cometidos los últimos años. Sabíamos que lo que ocurría con la construcción era algo inadmisible y que más bien pronto que tarde lo pagaríamos con creces, pero preferíamos mirar callados a otro lado. Ante nuestros ojos, llenos de bollos, políticos, bancos, constructores e inmobiliarias, entre otros, no paraban de inflarse a coleccionar billetes de quinientos euros. Toda esa riqueza era a costa de nuestra miseria. Es hora de hacer balance y poner a cada uno en su sitio, ya está bien que los más sinvergüenzas sigan campando a sus anchas. Ellos se forraban los bolsillos a base de agujerear los nuestros, para colmo nos hacían creer que lo anormal era lo normal.

Nunca la palabra político y sinvergüenza han estado tan unidas. Mientras en otros países a los corruptos los repudian y condenan, aquí los envidiamos y votamos. Así nos va.

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