Este postre, indicado para saciar a los invitados más tragaldabas, es de fácil preparación, ya que se utilizan únicamente tres ingredientes. Muy indicado para estómagos delicaos y gente alicaída. Por su alto contenido en omega-3 y rolex-7, es aconsejable para aquellas personas que padecen de estreñimiento, ya que irán al baño con una regularidad que te cagas, vamos como un Longines.

Ingredientes:
Un rulo medianico.
 Azúcar moreno o castaño, según el tinte.
Agua, preferentemente de la fuente de La Santa.

Preparación:
Se coge el rulo con cuidado y se corta, a ser posible con la radial, en rulanchas de poco menos de un dedo de grosor. El polvo que sale al ir rulancheándolo se puede guardar, para su presentación, esparciéndolo por encima como si fuera azúcar glasé, lo cual no añadirá dulzor y si colorido al postre.

Las rulanchas se dejaran macerar en almíbar durante un mes, semana arriba semana abajo, en un cuévano hermosico de goma. No se recomiendan los de pleita, pues acaban exudando y perdiendo líquido, pudiendo quedar las rulanchas rustrisecas, siendo su resultado menos ligero y más empalagoso.

Pasado un mes, se hace la cata para ver si están esponjosas, con precaución,  no sea la tentación de que aún estén una miaja duras y se nos esportille una muela. Si no están tiernecicas se dejan otro mes más y transcurrido este tiempo se vuelven a catar. Se repetirá esta acción con regularidad para asegurarse de que no queden muy blandengues, ni pastosas.
El sobrante se puede guardar dentro de una gaveta tapada con una estera de esparto, en un lugar oscuro y húmedo, como por ejemplo un trullo. Debe orearse una miaja de vez en cuando con el fin de que no se queden enorecías, ya que luego puede sacar gusto a rancio, no deseado.

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