Lo que ahora tienes entre manos, que diga entre ojos, no es fruto del azar ni del oportunismo, es la cosecha de más de dos décadas de trabajo, con sus correspondientes barbechos.

Te recomiendo que leas los “Consejos de Utilización”, y si no quieres sopas, aquí tienes tres tazas, hay tres prólogos como tres soles, uno del Joaquín Reyes, otro de Larry y otro mío. Echarle un vistazo, te ayudará a comprender y digerir mejor ésta sartená de más de dos mil vocablos adobados con anécdotas.

No dejes de visitar el Wikihablao”, será el banco de la plaza donde nos sentemos a cascar sobre lo bueno, si es que tiene, lo regular y lo malo de “El Bienhablao”, así como cualquier palabra que queráis meter en su tolva, para, entre todos hacer un injerto que nos dé hasta peras de olmo.

Durante todo este tiempo han sido muchas las personas que me han animado a continuar recolectando y fijando todos estos términos que compartimos y nos unen; es por ello que en esta presentación eche la vista atrás y tenga un pequeño recuerdo y haga mención de ellos.

Empezaré por el final. Joaquín Reyes, por pasar de ser esa persona que creía inaccesible a demostrarme su generosidad y entusiasmo con este proyecto, desde la primera vez que hable con él.

Bruno Torres, Marío Rocafull y José Miguel Blasco, por hacer posible lo que estáis viendo. Muchas gracias Bruno.

María Sanz y Calixto Cebrián por cederme sus fotos y su amistad de forma tan desinteresada.

No puedo olvidar que este es el segundo salto a Internet de “El Bienhablao”, la primera vez, fue en el año 2001, en la que “lamanchuela.net” hizo un hueco y lo incluyó en su página, gracias David Zafra.

A Juan Castillo Couque por ilustrar en 1995 la segunda hornada de fotocopias de “El Bienhablao” con un dibujo que desde entonces ha acompañado todos los facsímiles que he realizado, además de por el aprecio que le tengo.

Pero, la primera vez que “El Bienhablao” dio el brinco y salió de las carpetas de mi casa fue gracias a “Casas Ibáñez Informativo”, el cual lleva casi veinte años apareciendo ininterrumpidamente en la contraportada de su publicación; mi agradecimiento a todos los que trabajan y han trabajado en dicha publicación, incluido, claro está, a sus lectores.

No quiero terminar estos agradecimientos sin nombrar a Francisco García Valero por su apoyo y ayuda en todo lo que le he solicitado, bienhablao ande los aiga, y a José Andrés García Rodenas “Rodri” por darse el atracón final intentando corregir las muchas faltas ortográficas que iba plantando, espero que me perdone por no haberle hecho caso en todo lo que me aconsejó.

Para finalizar quiero dar las gracias a los que compartimos la acampada de “El Batán del Fleje”, y a todos aquellos que sin saberlo, o sabiéndolo, hicieron posible que esto sea una realidad, no quiero decir ningún nombre, pues no me perdonaría olvidarme de alguno de ellos.

Sólo me queda desear que las horas y sueño que he arrastrado haciendo este encaje de bolillos no hayan sido en balde y disfrutéis de “El Bienhablao” tanto o más que yo.

Ángel de Mora Rodenas