La palabra ARDACHO, como muchas otras cosas, tienen origen árabe, concretamente del término HARDÚN. Seguramente ya había ardachos por aquí antes de que llegaran a la península -¿o los trajeron con ellos?-, lo que sí está claro es que fueron ellos los que se preocuparon en dar un nombre a este curioso reptil de la familia de los saurios, y dentro de éstos de la rama de los lagartos.

Es curioso resaltar que ni «HARDACHO» ni «ARDACHO» estén incluidas dentro del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, pero sí las palabras FARDACHO, que es como se dice en nuestra vecina Valencia, y también, GARDACHO que es como se escribe en Álava y Navarra.

Por lo visto también se utiliza el vocablo ARDACHO en la Rioja, Teruel, Cuenca y Murcia e incluso partes de Andalucía, pero parece que no merece tener cabida en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, lo cual hace que nuestro forma de hablar muchas veces navegue en la clandestinidad.

Supongo, que es fácil que la evolución de esta palabra sea igual que la de «harina», que al principio fue «farina», para luego dar la palabra «harina», siendo en un principio una «H» aspirada, dando el sonido «Jarina»; con del tiempo quedo en una «H» sorda que no se pronuncia, y si siguiéramos la evolución ya que la «H» es sorda debería perderla y escribirse «arina». Si esto es así, nosotros tenemos el último eslabón en la evolución de la palabra, pues ya hemos hecho desaparecer la «F» de fardacho y la «H» de HARDACHO para quedar en ARDACHO.

En el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua aparece la siguiente definición:

FARDACHO: Lagarto, reptil saurio.

Lo cual me parece demasiado escueto, para una palabra tan utilizada como querida en estas tierras, por esto paso a definir esta palabra, según se recoge en El Bienhablao (que por cierto se debería escribir bienablao, pero este es otro cantar que ya entonaremos otro día):

ARDACHO: Lagarto de gran dimensión y tremendas mandíbulas, con los cuales al morder la pieza no la suelta aunque le cortes la cabeza. Dicen que son capaces de hacer muescas en el acero.

Ejemplo: «Al Bartolo le mordió un ardacho en el pie y como no hay quien se lo quite, tie que dormir toas las noches con las albarcas puestas y el ardacho colgando».

Y como no, esta palabra dio también la siguiente:

ARDACHEAR:   Comportarse como un ardacho. Ir por ahí golismeando pa ver lo que se cuece.

Ejemplo: «Estaba ardacheando por la Bocaceja con el amoto, y llegué a un sitio ande se acababa la senda y empieza el barranco, y del susto que me pegué si no cierro la boca escupo los güevos».

(AMR)

4 comentarios en “La palabra del mes: ARDACHO”

  1. Jesús Dice :

    Hola, tengo una pequeña empresa de turismo activo a la que bauticé con el nombre de Hardacho. Para mí nunca he tenido duda de que se escriba con H dado que como valenciano aunque no valenciano hablante reconozco el mismo proceso que ha sucedido con otras palabras (Hierro-Ferro, Hoguera-Foguera, etc…) en el castellano se ha perdido el sonido inicial mientras que en el catalán se ha conservado, por lo cual se debería de mantener la H como símbolo de ese sonido inicial ahora perdido.

  2. rass ekiwa Dice :

    jajajaja
    me sigo riendo aquí en la oficina con tales y cuales definiciones y adjuntos
    eso de golismear (por aquí es andar de metiche) y de casi escupir los güevos está de veras de risa
    por estas tierras hay un lagarto venenoso que la gente llama escorpión, y los científicos Heloderma: igual de poderosa mordida además de venenosa
    saludos de nuevo (o mejor aún, saludes otro)

  3. Alberto Dice :

    Si no os importa compartiré esta curiosa y graciosa descripción acompañando a una fotografía de un Ardacho tomada entre Valdemoro de la sierra y Valdemorillo de la sierra , Cuenca.
    Gracias, 1 Saludo

  4. jaimoto Dice :

    Me dáis una alegría. Pensaba que sólo lo decíamos en mi pueblo. En Arnedo -la rioja-, ardacho, es un término que utilizamos con mucha frecuencia. Es nuestro sinónimo para: pillo, «pájaro de cuenta»,….etc. Tanto cariñosamente, como con acritud. Al reptil lo apreciamos como algo muy nuestro y aunque estuvieron muy amenazados, una vez protegidos y la gente cada vez más concienciada, parece que se van recuperando. Son guapísimos y tienen mala leche. He visto muy pocos. El último, en Agosto, en el Valle de Ocón. Saludos

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